martes, 2 de agosto de 2011

MALAS COSTUMBRES

Definitivamente hay veces en que no entiendo a los hombres, o que no me entiendo a mi mismo mejor dicho (dense cuenta, al margen no?, que todos los blogueros/monologuistas/standaperos nunca entendemos nada, pero terminamos explicando todo). Somos animales de costumbres, definitivamente, pero el hombre o la mayoría de los hombres, tiene instaladas varas costumbres o manías las cuales requieren un poquito de atención.

Avisar qué se va a hacer al baño: "Voy a mear!" "Hago lo segundo y vengo", o similares y hasta peores son comunes en los hombres. Qué sentido tiene?! Para qué le contamos al público presente lo que vamos a hacer al baño?! Es como si generáramos expectativa cada vez que vamos al baño "Huuuu voy a romper el inodoro!!" Este, no. No le interesa a la gente, no le importa a NADIE lo que vamos a hacer en el baño y para colmo la unica expectativa que generamos, es que el resto piense que seguro va a salir un olor poco amigable del baño de tu casa. MALA COSTUMBRE.

Contar qué hicimos en el baño: Es similar a la anterior, pero ya una vez que salimos, contamos como si fuera una actividad normal del día y hasta con lujo de detalles lo que hicimos en el pobre baño. Nadie cuenta "Hoy fui a trabajar, salí temprano así que me pasé por el super, iba a ir al gym pero pasé al baño a echarme un color, y de ahí vine para acá". Gente! las descripciones, evitemos las descripciones! "Así parado quedó! JAA!", "Chau me dijo cuándo se iba, JOOO!", Fijensé el tono con el que se dice, como si le hubieramos ganado una pulseada a Tayson! "Siento que parí un nene de dos kilos y medio", 100% Desagradable, cosas que a nadie le importan, ni te hacen más importante. Aclaración, nunca, pero NUNCA usen la palabra Parir en relación a un dolor en frente de una madre. Yo sé lo que les digo. MALA COSTUMBRE.

Acomodarnos la ropa interior y los genitales: Esta es una de las muchas cosas que los hombres tiene por costumbre hacer en frente de cualquiera, suponiendo que nadie se está dando cuenta que lo hacen. Podemos incluso hasta ser grotescos en nuestra forma de hacerlo pero igual ponemos nuestra mejor cara de póker y seguimos conversando como si nada hubiera interrumpido la charla. Sacar los calzoncillos o boxers de los recovecos de nuestro cuerpo, no hay cosa más desagradable y evidente que un hombre pueda hacer. Chicos, SE NOTA! Reaccionemos un poquito y pensemos delante de quién estamos cuando queremos acomodar la cosa. MALA COSTUMBRE.

Revolear los ojos en una charla: Si, no es exclusivo de los hombres, pero como dije recién, hay un detalle que es la evidencia de que lo estamos haciendo. A un hombre cuando revolea los ojos mientras habla con alguien, demuestra sin lugar a dudas que no te está escuchando. Lo peor, es que la otra persona se da cuenta de esto, se incomoda, se traba y nosotros aclaramos hipócritamente "Seguí seguí que te escucho" MENTIRA! Estamos pensando en que ya empezó el partido, en cómo no le dijiste que si a tus amigos cuando te llamaron para jugar y no fuiste por estar "escuchando" a esta persona, en qué habrá de comer, y en si levantaste o no la tapa del inodoro la última vez que la usaste. Uno puede tener mil formas ingeniosas de hacer que presta atención, pero los ojos definitivamente tienen vida propia. MALA COSTUMBRE.

Sacarnos los mojos: o la cera de los oídos, si es verdad, al igual que las otras dos malas costumbres, hacemos estas cosas grotescas delante de personas, pensando que si no ponemos cara o no lo mencionamos el otro no se va a dar cuenta. Algunos hasta tienen el tupé de hacerlo una bolita y revolearlo como si fuera una canica de un golpecito. Asqueroso. Como dije recién, no reparamos en que el otro que nos habla, nos está mirando y se da cuenta. Ni mencionemos a los que los pegan debajo de una mesa, y siguen cebando mate o hacindo lo que hacían como si nada. MALA COSTUMBRE.

Nunca encontrar nada: Esta es clásica, nunca encontramos nada. Desde que somos chicos, la que encuentra las cosas es mamá, después nuestra novia, después nuestra esposa. Saben algo? Ellas saben que NO lo querés buscar. De verdad, todo el mundo se da cuenta, un "buscalo vos" en tono vaguito y mimoso es mucho más sincero que gritar desde el sillón "NO LO ENCUENTRO!!". Todo el tiempo, parece que nos anularan la capacidad de buscar algo en detalle, o será que simplemente en esos momentos queremos saber que se siente ser un desvalido y no nos podemos levantar de la silla/sillón/cama o donde sea que estemos recostados. Porque además, siempre que estamos recostados, nos acordamos que tenemos que buscar algo, y obvio, nunca lo encontramos. MALA COSTUMBRE.

Pedir las cosas a última hora: Se parece a la anterior, pero es una estrategia si se puede llegar a decir, para que otro haga las cosas por nosotros. "Me olvidé de planchar esta camisa! No me la planchas mientras me baño que llego tarde??" Tenemos la ilusión de que si decimos todo en tono de pedido de colaboración, somos inmunes y reclaamos descaradamente todo tipo de cosas: Que cocinen, que nos planchen una camisa, que paguen la cena, que nos hagan la tarea; Si! vos le dijiste a mamá cuando eras chico "Uy me olvidé la maqueta que había que hacer para mañana". Es nuestro muchachos, siempre lo hacemos, siempre. 

Eructar: O peor, intentar disimular un eructo. Ya dependiendo de nuestro grado de confianza con la otra persona, eructamos, en silencio o con ruido, pero lo hacemos igual. Cambia dependiendo de quién esté en frente. Otra vez, si el que está en frente es una persona importante, o un desconocido, intentamos hacerlo silencioso y hasta lo camuflamos de bostezo, pero no, el olor a empanada árabe que sale te delata querido! Ni hablemos de las veces que lo hacemos con ruido. Entre hombres, a veces es gracioso, aunque sigue siendo una MALA COSTUMBRE. 


Malas costumbres, o parte de la naturaleza del hombre. Lo dejo a su criterio, yo mientras me voy a echar un meo.

sábado, 30 de julio de 2011

El hombre promedio

Siempre que sale el resultado de un estudio, o una encuesta, sale esta frase que intenta englobar a un cierto grupo de hombres sin especificar en un rango de edad un poco dudoso. Suele estimarse que son hombres entre los 25 y los 35 años, con uno o dos hijos, con un sueldo que no supera los  25.000 anuales. Si está bien, son el promedio de los hombres, es decir, que una mayor parte de los mismos en este rango de edades poseen estas cualidades, o al menos de eso nos quieren convencer. Quién es el hombre promedio? Yo conozco algunos dentro del rango y características de los promedio, pero que de promedio no tienen nada.

Casado con hijos si, y hasta ahí cumple con la regla del Hombre Promedio, pero este personaje supera ampliamente la expectativa de las encuestas. Opiniologo con todas las letras, el tipo puede hablar absolutamente de todos los temas, Fútbol, Política, Economía, Espectáculos, Tecnología, etc, absolutamente todos los temas están dentro del rango de su capacidad de opinión. Monologuista espontáneo, el señor es capaz de retenerte como un secuestrador por más de una hora exponiéndote sus teorías, pruebas, errores y experiencias sin que se lo preguntes. Ni intentes interrumpirlo! Apasionado, el tipo no es capaz de retener su lengua al momento de escuchar palabras claves que desatan temas urticantes de los cuales tiene y necesita exponer su opinión y punto de vista. Siempre mal identificado como el Sábelo Todo, se gana el odio de los más jóvenes cada vez que escucha alguna queja por las horas que trabaja, o por los pedidos de su padre. Siempre un hijo ejemplar, la edad que tiene no cuadra con la cantidad de experiencia que este personaje alude tener. Tan convencido está de lo que dice, que es capaz de apostarte cifras importantes y poner su apellido en juego, con tal de convencerte de que es como el dice. Especialista en Todo, nunca lo vas a agarrar despistado y siempre va a quedar bien parado.

Otro de los hombres "promedio", con esposa e hijos, es el que a pesar de cumplir con todo lo establecido por el patrón normal del desarrollo de un hombre (si se puede llegar a decir normal), estar en la edad y tener las características promedio, más de una vez hace como que no los tiene, o mejor dicho se olvida que los tiene. No juzguen mal, el en realidad no es una mala persona, lo que pasa es que por períodos de una suerte de lagunas mentales, en donde cree que tiene 10 o 15 años menos,  toma decisiones como si no tuviera una sola experiencia en la vida. Organiza campeonatos de Play, va a jugar al futbol a pesar de que su médico le recomendó no hacerlo por el bien de sus meniscos y su exceso de peso, sale a comer con amigos a restó o lugares de comida rápida sin tener para nada en cuenta el control de su colesterol alto (como le dijo el médico), y si en algún momento de la noche su esposa osa llamarlo o mandarle un mensaje para saber si viene o si está bien,  responde seco y cortante y en modo de queja, como si ella fuera una especie de réplica de su mamá que no lo deja vivir en paz. A diferencia total de nuestro anterior representante del promedio habitual, este personaje no lleva la línea de una conversación, no posee un discurso armado ni tiene ganas de escucharte ni que lo escuches por más de 10 minutos, es más, puede bollar en un mismo tema repitiendo durante horas la misma frase que dijo último para retomar el tema en donde lo había dejado como para que sientas que te está dando bola y lleva la línea del tema. Fanático de las películas de acción  y de los asados de fin de semana, nuestro personaje requiere de una dosis semanal de alguna de ellas del tipo Trasnformers y de alguna juntada entre amigos para jugar a la Play y obviamente comer.
Otra de las personas que se puede decir que entran en el habitual promedio, son jóvenes de entre 21 y 26 años, que se casaron chicos y ya viven una vida familiar plena. Son felices, eso no se niega, pero más de una vez presentan un desliz que los lleva a querer actuar como si estuvieran en plena libertad como hace dos años atrás, y se chocan con la realidad de que ahora son padres de familia y el jefe de la casa. No te lo van a decir nunca, pero los rasgos en su cara de no haber dormido porque el/la bebe aun no duerme cuando se debe, te lo dicen TODO. Siendo simpático normalmente, en estas situaciones hasta le cuesta esbozar una sonrisa, y se vuelve poco tolerante. Su capacidad de diferenciar una habitual broma de una charla seria se ve adormecida y distorsionada y por lo general no se da cuenta de que hiere susceptibilidades. Dejó de afeitarse, dejó de vestirse bien, y su vida se limita a cumplir con la rutina. Como nenes con juguete nuevo, siguen sin tener la capacidad de resistirse ante novedades tecnológicas consolas de video, computadoras, celulares; obviamente ahora con la dificultad de tener que además comprarle y explicarle el uso de los mismos a sus simpáticas pero poco hábiles esposas. Sin contar que tiene que ser todo a prubea de caidas y de babas en cantidad. Adelantados, es una forma un poco más feliz de representar a estos chicos promedio.

Otro tipo de hombre, que está dentro de este rango que hombres promedio, son los que disimulan, disimulan estar y ser normales, pero si mirás un poco más adentro, no son lo que demuestran. Generalmente callados, amigables y cordiales, hombres totalmente correctos de lo cual no hay duda, estas personas sonríen sin problemas ante cualquier circunstancia. Lo que te sorprende de ellos ciertos arranques de expresión poco habituales, chistes que no suenan a chiste, y que te hacen sentir totalmente incómodo, bromas pesadas, en las que querés pegarles o insultarlos, pero los ves y no podés, porque no lo suelen hacer. Es como que tienen un permiso especial para hacer ese tipo de jugarretas cada tanto, de las que no podés reaccionar ni decir absolutamente nada, porque el resto del tiempo son normales, sensatos y correctos y te hacen sentir que el que no tiene los patitos en fila sos vos. Además, su poca habilidad expresiva te hace dudar, no sabes si es un chiste, es una broma, un comentario o acción al pasar, o algo trágico. Resultado, quedás como un tarado que más que ser un vivo bárbaro, terminas catalogado por él como un tipo lento y de pocas luces.

Después existen los contarios a los anteriores, sobre todo entendamos que estos son por ahí personas mayores del promedio en edad. Decía, uno de los que siguen, son esos que sienten que están mal ubicados en la vida, pero que en realidad son desubicados. Son de esos padres que sus hijos adolescentes/jóvenes corren para que nadie se de cuenta de su parecido físico y los relacionen de familia. Se creen que pueden igualar a los Midachi en un escenario y sin un guión previo, son los que suelen darse cuenta de cada detalle del resto de los comensales en una mesa y reírse de ellos como si a todo el mundo le cayera bien. Porque si, creen que le caen bien a todo el mundo, "si yo un viejo simpático, no como la mayoría de los viejos de tus compañeros". No es que no sean graciosos de vez en cuando, pero es como que la edad les terminó de fundir el regulador de cordura, y no tienen sentido de la ubicación. Son de los que hacen chistes en funerales, y se ríen si les contás que te rompiste una pierna o se murió tu mascota. Lo peor, si no te reís te pegan, literalmente te pegan, y si te quejás sos un maricón o que cuantas cosas peores. La edad les pesa, pero nunca se van a hacer cargo, nunca los vas a ver usar lentes para leer, ni ropa acorde a su edad, ni nada parecido. Promedio, nunca.

Después están los hombres de tipo Ermitaños, poco sensibles, poco sociales, desinteresados totales, ellos pueden tener su vida formada, pero dando un vistazo audaz por encima de sus vidas, te da a pensar cómo hizo para conquistar a su esposa sin hablarle. De rostro fijo, no esboza una sonrisa ni por casualidad, nunca se va a reír viendo una comedia, ni llorar siquiera en el nacimiento de su nieto. No baila, no juega, no se ríe, pero tampoco llora. No festeja absolutamente nada, ni los chistes, ni los logros, ni siquiera si Argentina sale campeón del mundo. Es como si alguien se hubiera llevado a algún lado su capacidad de sentir, o le quemaron el fusible, no sé. Su esposa e hijos siempre son 100% amables y simpáticos. Atentos a todos los detalles, y sobre todo, lograron desarrollar una capacidad especial para reconocer los sonidos guturales con los que se comunica su progenitor y esposo. No puedo decir que son felices o infelices, nadie lo sabe, ni siquiera una encuesta.